24/06/08

A toponimia na Wikipedia

A Galipedia é unha ferramenta certamente útil
Pódese atopar información veraz sobre case todo
Pero resulta que somos poucos os usuarios potenciais
-Pouco máis de dous millóns-
Isto fai da Wikipedia galega algo aínda máis plausible
Pero tamén reduce os datos dispoñibles
Co cal, acotío cómpre botar man doutras enciclopedias
Como por exemplo a Wikipedia en castelán
Esta enciclopedia virtual é bastante completa
Malia todo, ten un defecto gravísimo
E é que emprega a toponimia franquista
Por riba, tratar de corrixir os textos non serve de nada
Posto que quedarán exactamente como estaban
Noutros eidos, calquera pode actualizar a información
Ou completar os textos, ou mesmo modificar os datos erróneos
-Tal como eu xa fixera anteriormente como wikipedista novel-
Pero isto será totalmente imposible cando se trate de topónimos
Hai unha serie de cruzados e iluminados encargados de impedilo
Unha especie de gardas imperiais das santas formas castelanizadas
Como moito, remitiranche un correo estándar e impersoal
No que aducirán os motivos máis absurdos para se xustificaren
(Como que iso fora o acordado nunha votación xa pechada
...Na que participaran doce wikipedistas!)
E eu molesteime en contestar, no posible, co uso da razón
-O cal non era moi difícil, tendo en conta os seus argumentos-
O texto que enviei figura agora nos apartados de ''discusión''
Aparece se buscas A Coruña, Ourense ou Sanxenxo
-Aínda que podería figurar en relación a multitude de lugares-
Polo menos mentres non o borren:
"
"Vivimos en una democracia conforme a una Constitución y unas reglas aceptadas de común acuerdo, por consenso. Si una ley aprobada por los representantes de los ciudadanos del Estado Español -elegidos democráticamente- establece que el único topónimo oficial existente para la capital coruñesa es A Coruña -no sólo para la provincia, sino también para la ciudad, tal como ha dictaminado el Tribunal Constitucional-, este nombre tendrá que respetarse y acatarse. Y, guste o no, tendrá que figurar como entrada principal en la Wikipedia, dejando en un segundo plano otras denominaciones por oficiosas. Lo mismo ocurre con el nombre de la capital ourensana, Ourense. Por no entrar en auténticas aberraciones fruto de la ignorancia o el fanatismo de iletrados funcionarios franquistas y prefranquistas, como es el caso de denominar a Sanxenxo, a Arteixo, a Rianxo, a Laxe o a Muxía sustituyendo una grafía correspondiente a un fonema inexistente en castellano por 'j' y por 'g', como ha sucedido con muchos otros topónimos y antropónimos. En el caso de la forma deturpada del topónimo Sanxenxo ('Xenxo' es 'Ginés'), es como si, en vez de emplear el topónimo Sant Cugat, hubiéramos usado la forma castellanizada 'San Cugado', en lugar de 'San Cucufato'.

Lo triste es que algunos wikipedistas que parecen manejar los hilos sostengan que la Real Academia Española defiende el uso de ese nombre burdamente deturpado y además cacofónico para la villa que se encuentra en la parroquia de San Xenxo de Padriñán -la segunda más poblada de este municipio tras el sí respetado Portonovo-. Si ésto fuera así, la RAE se desacreditaría a sí misma y, de paso, trataría con distinto rasero según el origen del exónimo. Pero lo cierto es que se trata de una interpretación interesada, puesto que la RAE se mantiene neutral al respecto, tal como le corresponde en estos casos.

Una mal entendida 'castellanización' llevó, en tiempos oscuros y ominosos, "de tricornio y pandereta", a tratar de traducir lo intraducible, y a meterlo con calzador en los registros civiles. En aquella época se transcribió también la i latina por la griega, se diptongó todo y viceversa, y se sustituyó el artículo original por otro castellano, cuando no el nombre entero, dando lugar a topónimos fabulosos como 'El Valle de Oro' o 'Piderafita del Cebrero'. Por no hablar de 'El Niño de la Guía', fantástica castellanización en lugar del equivalente 'Nido del Águila'. Creatividad pro castellanizadora aparte, denominaciones oficiosas y empleadas por la gente las hay en todo el mundo ('Barna' por Barcelona, 'Frisco' por San Francisco o 'L.A.' por Los Ángeles), pero -y aquí está el quid de la cuestión- cada lugar tiene su nombre propio, y no otro, que deberá ser respetado cuando menos en los registros formales. Así ocurre en la gran mayoría de los medios de comunicación, ya sea en prensa, en radio, en televisión o en los medios digitales. En este sentido, la Wikipedia no puede, ni debe, ser una excepción.

Los responsables de este entuerto, los causantes de que los topónimos deturpados encabecen las entradas, en lugar de figurar en un apéndice como formas coloquiales, dicen ampararse en que se trata de las formas castellanas, de supuesto uso en todo el mundo castellanohablante. Sin caer, o sin querer caer, en la cuenta de que no se trata de 'la' forma castellana, sino de una forma intencionadamente castellanizada. Una cosa es que se genere de forma histórica un nombre, y otra bien distinta es que se cree de forma artificial, como es el caso de la castellanización de los topónimos gallegos, en auge desde finales del siglo XIX y hegemónicos 'a fortiori' hasta el fin de la dictadura de Franco. Resumiendo: se trata de formas castellanizadas a posta, por motivos políticos (la histórica centralización sumada a una burocracia que nació y se desarrolló de espaldas al pueblo) y, en su día, impuestas. De aquellos polvos, estos lodos.

Por otra parte, en relación con los exónimos cada vez más se tiende a respetar los nombres originales, tal como recomienda la ONU -recomendación que, por cierto, la RAE contravendría-. De ahí que Beijing esté sustituyendo a Pekín, Myanmar a Birmania o Sri Lanka a Ceilán, sin que nadie se haya rasgado las vestiduras por ello. Es más, muchos otros exónimos pasaron antes a la historia, como los hoy ya olvidados Angora por Ankara, Tolosa por Toulouse, Mastrique por Maastricht o incluso Madera por Madeira. Por poner otro ejemplo, hoy en día ya casi nadie escribe Méjico o Tejas, lo cual no ha supuesto ningún drama. Y con las formas deturpadas de los topónimos gallegos va a ocurrir otro tanto. De hecho ya está ocurriendo, por su propio peso, por mucho que algunos wikipedistas se opongan y por mucho que carezcan del sentido del ridículo. Las cifras hablan por sí solas: más de 2 millones de entradas en Google para el topónimo Sanxenxo, frente a las 60 mil de la denominación oficiosa que nos propone la Wikipedia.

Es decir, pretender imponer una nomenclatura que no sea la oficial -y estoy hablando de la oficial tanto en gallego como en castellano, porque se trata de la misma- no me parece en absoluto de recibo. Me parece una total falta de respeto, no ya a todos los gallegos, sino a los más de cuarenta millones de personas que poseen un documento de identidad español. Es como para promover una PNL en el Parlamento Galego y en las Cortes Españolas para tomar medidas contra este despropósito de la Wikipedia. Aunque se trate de una publicación propiedad de una empresa estadounidense, se puede llegar a regular una vez se declare de interés público. No es para menos, porque se trata de un tema muy serio y muy delicado, y lo que se está haciendo es de una irresponsabilidad muy grave. Es más, de no haber cambios a corto o medio plazo en la política de la Wikipedia al respecto, tengan por seguro que se podrán producir movimientos de cara a poner freno a este despropósito que está adquiriendo tintes de escándalo. La Wikipedia debe ser una herramienta seria y humilde al servicio de todos, y no un instrumento únicamente al servicio de los idearios de unos señores que se puedan creer en posesión de la verdad absoluta amparándose en unos foros de discución hechos a su medida y en el anonimato que les brinda la Red. La propia Wikipedia advierte, no sin razón, de que no tiene por qué estar de acuerdo con el contenido de los artículos publicados por los wikipedistas. Y además tiene la decencia de avisarnos de que en una entrada existe discusión sobre su neutralidad si ésta se produce.

Por último, sólo me queda recordarles que todo esto ya había sido discutido y ya había quedado zanjado en su momento, hace 25 años, en los lugares que correspondía, el Parlamento Galego y las Cortes Generales, y que el resultado de lo debatido en esos foros legítimos y legitimados ha sido publicado a lo largo de todo este tiempo en forma de no una, sino diversas leyes y decretos, en el Diario Oficial de Galicia y en el Boletín Oficial del Estado. Las leyes que promulga el Parlamento Galego son también Legislación Española, y ésta ha ordenado que las leyes relativas a la toponimia galaica sean de obligada aplicación en todo el territorio estatal. Así que vayan teniendo la amabilidad de dejar de denominar a las villas y ciudades al margen de la Ley y de, caballerosamente, ir corrigiendo los innumerables desmanes que se han cometido en este sentido. Por el bien común y la concordia, vayan sustituyendo cuanto antes las formas deturpadas y oficiosas por las únicamente válidas al amparo de la legislación vigente, la única bibliografía a la que cabe remitirse cuando se habla de toponimia."

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